miércoles 10 de agosto de 2011

XII


Sentida de dos y vivida de nosotros

no escapa 

Inmensa se arrincona

simple y profunda
de rugosidades y caminos truncos
puesta en el pequeño lugar de su destino
dejada a su abandono

Busca su piel el tiempo

en recodos el olvido

Triste y quieta en soledad de sueños
se extingue sin posibilidad de remediar su grito


Dolorida de oído y garganta
insignificante
su voz triste se calla
muda por su boca abierta
incontenible se derrama

en ausencia de sonido
en su propia muerte.


Rosa Amelia

martes 23 de noviembre de 2010

XI

En mi camino de sueño te encontré


Y seguiré soñando

Haberte encontrado

Y tú haberme soñado

Cuanto dure el sueño que sueña la vida en soñarnos

La irrealidad de las huellas

Borde multiplicado

Ruta de pliegues

Costuras invisibles


Duerme amor este sueño

soñaremos nuestros sueños nuevamente

Cuando la vida vuelva a soñarnos.

Rosa Amelia

domingo 4 de julio de 2010

Buenos días mi amor

Sentada frente a la ventana de un cuarto que antes no existía, pero que me envía por sus rendijas a todo lo vivido, repite la humedad de los días escolares, de las mañanas de abril, cuando no quedaba otra posibilidad que levantarme y luchar contra la intemperie, cruzar los parques llenos de garúa y llegar a tiempo antes que sonara el timbre de entrada a mis espaldas.
Ahora llueve continuo, el cielo está igual de encapotado y sigue gris y frío como siempre en esta época del año. La laja del patio está oscurecida por el agua, en el jardín los cactus con formas de rosa se cubrieron del terciopelo líquido de las mañanas y detrás de la celosía de la lavandería perlitas de agua penden de los cordeles. Ahora me siento a escribirte, a enviarte mis pensamientos, a desear que estés a mi lado, a desear calentarme en tus brazos, a imaginar tus horas y ansiar que no me hayas olvidado.

Rosa Amelia

lunes 10 de mayo de 2010

X

No te quiero nombre
e incluirte en una imposible palabra

no quiero pensarte
profanar tu fundamento
sucesivamente asumido

perderte

divisiones
rendijas escritas

parcelas de agua

inagotables retornos

sufrir ausencia
no calma

no pienso
porque no alcanza

me deslizo
perdida

no evito
completamente humana

me equivoco
ciega
me equivoco

te pronuncio con el alma

 
Rosa Amelia

jueves 21 de enero de 2010

IX

Podría creerme dueña y no existir

Podría ausentarme de lo que conoces

Y perderte en un extravío de certidumbres

Podrías creerte dueño

Y revisarías eternamente tu camino

Podría alargar mis brazos

Envolverte y arrastrate tierra adentro

Despojarte y apoderarme de tus convicciones

Podría robarte del calor y del frío

Podrías caminar eternamente

Sin arribo

Sin descanso

Sin saberlo


Rosa Amelia

sábado 16 de enero de 2010

El Mar

No le importó que no tuviera ojos

Sabía que un día podría reconocer su amor

Aunque tuviera que venir e irse casi toda mi vida

Sabía que mis cuencas vacías

Él podría colmarlas

Aunque tuviera que derramar todos sus océanos



Generoso comprendió mi soledad

Entró por mis oídos

Y se quedó en el inicio de mi historia

Esperando que un día pudiera ver

Y entender

 
Rosa Amelia

EL MAR Y YO

Si tuviera que hacer una escultura de mi vida

Sería una escultura sonora



Diferenciando de otros amores

Que aún logro escuchar

Empezaría por el suave sonido del mar lavando la arena

Entre los dedos de mis pies desnudos



O tal vez lo atraparía

Hablando con la piedras después de venir

Cuando roba los cantos rodados

Para tocar arpegios en su profundidad



Llamados que abren mi memoria



Me escucho correr de las inmensas olas

Correr asustada mirándolas doblarse

En perfectos tubos de agua fría

En la interminable línea de costa

Corro y salpico y sueno y recuerdo

Sin hacer caso del cabello que me tapa los ojos

Y se mete en mi boca

Corro y escucho que se acerca

Escapando apenas

Sucia de arena y espuma

O de los restos de seres marinos

Que al morir vara el mar



De pie angustiada en la orilla de su inmensidad

Con la agitada respiración de la “salvada por un pelo”

Sonrío porque sucederá de nuevo



Escucho la estampida frenética

De millones de pequeñísimas gargantas

Que habitan en las aguas someras

Corren hacia mí alcanzando ocultarse bajo la arena seca

No es triunfo de vencedores

Todo es rebasado bajo el peso demoledor de las olas

Que en sus rompientes siempre rugen

Y hacen vibrar la inconfundible voz del mar

Antes de bañar la playa.


Rosa Amelia

Soy la mujer que soy

Soy la mujer que soy


Soy la parte que quedó de mí

Soy los sueños que no conozco

Soy lo que no siente

Soy la parte que falta



Soy angustia

Soy donde habita mi ansia



Soy hija y madre

Soy espacio sin concesiones

Soy estas palabras negándose a ser aplanadas

Soy un matiz que desea

Soy goce que no se encoge



Aquí a la orilla de un río



Soy la piel de tantas

Soy el arrullo de la nana

Soy calor en el oído adolorido

Soy historia hablada

Soy no escuchada



Soy tu repetición imperfecta

Soy la resistencia

Donde la violencia se cansa



Soy tú y tú eres yo misma

De ti, sin mí

Soy el muro

Que no atraviesa la daga

Soy donde el odio se opaca

Los dientes

Que parten la ley de la rabia

Soy nuestro canto

Esparciéndose inagotable

En la distancia


Rosa Amelia